Benimantell está siendo un polo de atracción los últimos años para la modalidad de alojamientos excepcionales, cuyo camino abrió Vivood Landscape, el hotel paisaje del empresario Daniel Mayo. Próximamente llega Guadalest Galaxy, cuya apertura está a expensas de obtener el visto bueno de la Generalitat, que llevaría seis meses de trámites.
Se trata de siete habitaciones dispersas en medio de la naturaleza, las cuales disponen de parcelas privadas para poder tener cierta intimidad dentro de una burbuja transparente. Esta particularidad es la que permite que se pueda dormir contemplando las estrellas, literalmente. De ahí los nombres de las habitaciones, como Urano, Saturno o Neptuno. Desafortunadamente, los precios no se ajustan a todos los bolsillos: la más barata va de los 210 euros por noche, a los 340 euros la más cara.
El glamping aúna el ecoturismo o turismo sostenible y ecológico, de naturaleza o playa, con el cuidado de los detalles en alojamientos con encanto y hoteles diferentes. Por lo tanto, las habitaciones van equipadas de jacuzzis, incluso de duchas al aire libre con efecto lluvia, WIFI, minibar y aire acondicionado. Asimismo, todas las terrazas están amuebladas.
Se trata del primer hotel burbuja de la Costa Blanca y el segundo de la Comunitat, después del recientemente estrenado en Castellón: Nature Zielo de Levante, del emprendedor Magín Blanco. El promotor del proyecto alicantino es Hotel Almanaquer, cuyo propietario es Evgeny Shmatko, vinculado con el sector inmobiliario de Altea y, ahora, también con el hotelero.
A la par, fuentes del alojamiento creen en la idea de: «La singularidad de la oferta y la localización privilegiada es uno de nuestros puntos más fuertes». Así, remarcaron que se ha convertido en una excelente alternativa para aquellos que quieren evadirse de las aglomeraciones, porque dicen ofrecer «un aislamiento en exclusivas condiciones». En el hotel se centran en «crear una experiencia de viaje sostenible y responsable, además de que sea seguro tanto para los huéspedes como para los trabajadores».
Desde el establecimiento han encauzado esta situación de crisis en el sector como una «oportunidad para nuestro negocio y en general para el turismo rural». Del mismo modo, manifestaron que «el territorio es amplio y el número de habitaciones es reducido, por tanto, es una buena alternativa para pasar unos días con el mínimo riesgo posible». Por último, señalaron que el alojamiento ofrece «una amplia gama de actividades al aire libre por lo que el entretenimiento está garantizado».


