- La idea principal: la Garnacha ha dejado de ser una simple variedad de acompañamiento en los coupages y ha demostrado su capacidad para dar grandes vinos monovarietales.
- La revolución de Priorat: los viticultores de los años ochenta contribuyeron decisivamente a recuperar el prestigio internacional de la Garnacha.
- Dónde buscar: Priorat, Gredos, Aragón, Navarra, Montsant y Bullas son algunas de las zonas más interesantes.
- Vinos que merece la pena conocer: el autor destaca Clos Erasmus, L’Ermita, Alto Moncayo, los vinos de Comando G y proyectos como Casa Castillo, Saura y Julia Casado.
- Una mirada mediterránea: la Garnacha también empieza a encontrar su propia identidad en el sureste español.
Sobre el autor: Dmitry Kesadov es experto en vino y periodista, graduado por la escuela Enotria. Vive en España desde 1996 y está especializado en gastronomía, vino y restauración como parte esencial de la cultura española.
Por qué la Garnacha merece nuestra atención
Hola de nuevo. Soy Dmitry Kesadov, vuestro guía por el mundo del vino, y volvemos con una nueva entrega de nuestras notas gastronómicas, con las que queremos acercaros al apasionante universo del vino y la gastronomía españoles.
En nuestra zona hay tantas bodegas y restaurantes que uno puede llegar a sentirse completamente desbordado. Hasta resulta tentador renunciar a cualquier criterio y empezar a comer y beber lo primero que se encuentre, confiando en que, si es español, necesariamente tiene que ser bueno.
Y algo de verdad hay en ello, pero solo hasta cierto punto. Hay muchísimas cosas buenas, desde luego, pero también las hay extraordinarias. Y precisamente de esas cosas extraordinarias intentamos hablar en estas páginas.
Ya hemos hablado de la Monastrell. Hoy le toca el turno a la Garnacha, una variedad que muchos consideran llamada a convertirse en el auténtico emblema de los vinos tintos españoles.
Garnacha: una breve ficha de la variedad
- Nombre: Garnacha en España, Grenache en Francia.
- Clima: es una variedad amante del calor.
- Características: tiene la piel relativamente fina y no siempre resulta fácil de cultivar. Es sensible a determinadas enfermedades y puede mostrarse bastante caprichosa.
- Suelos: le gustan los terrenos secos y las laderas pedregosas, aunque también se adapta a otros entornos.
- Maduración: es una variedad de maduración tardía.
- Distribución: España, Francia, Estados Unidos, distintas regiones de África y Australia.

El origen de la Garnacha y su lugar en la viticultura española
La Garnacha se considera una variedad española, aunque quizá sería más preciso situar su lugar de origen en los territorios que antiguamente ocuparon varios grandes reinos medievales.
Entre ellos encontramos el Reino de Pamplona, que existía desde el siglo XI y se extendía a ambos lados de los Pirineos; el Reino de Aragón, que en sus épocas de mayor esplendor llegó a controlar territorios de lo que hoy son Francia, Cataluña y Valencia; el Condado de Castilla y el Condado del Rosellón. Y, por supuesto, el Reino de Navarra.
Podemos estar bastante seguros de que la Garnacha fue una variedad importante, si no la más importante, para los viticultores de aquellos territorios, habitados por vascos, catalanes, franceses y españoles.
Hoy, entre los aficionados españoles al vino, se debate con frecuencia una idea: que la Garnacha, y no el Tempranillo, es la variedad verdaderamente autóctona que mejor expresa el sabor y el espíritu de España.
Pero aquí empieza cierta confusión.
Desde hace muchos años, los críticos españoles hablan de una supuesta moda de la Garnacha. Hace poco, un amigo volvió a contarme lo que había leído en una revista especializada sobre esta variedad presuntamente infravalorada y sobre una nueva corriente del vino español.
Pero un momento, le pregunté. ¿Y qué pasa con Priorat?
Por alguna razón, mucha gente sigue sin relacionar directamente Priorat con la Garnacha.
Priorat y la revolución vinícola de los años ochenta
Conviene detenernos aquí y hacer una pequeña visita a Priorat, una región que, desde luego, no descubrió la Garnacha, pero que contribuyó decisivamente a devolverla a la élite de la viticultura mundial.
De hecho, si hablamos del renacimiento de la Garnacha y de los orígenes de lo que podríamos llamar la fiebre por esta variedad, creo que debemos situarnos precisamente en el Priorat de los años ochenta.
René Barbier, Álvaro Palacios, Daphne Glorian, José Luis Pérez y sus seguidores desempeñaron un papel fundamental en aquella transformación.
Los jóvenes talentos que trabajan hoy con la Garnacha, y de los que hablaremos un poco más adelante, representan ya una segunda oleada.
Sería imposible contar con detalle toda la historia del extraordinario ascenso de Priorat en un solo artículo, pero intentemos resumir lo esencial.
Durante el siglo XX, los viñedos de Priorat atravesaron una larga etapa de abandono. La filoxera, las guerras y otras dificultades hicieron que cada vez resultara más complicado vivir de la viticultura, hasta el punto de que más de la mitad de la población acabó trasladándose hacia la costa.
En la zona vinícola de la D.O. Tarragona se elaboraban buenos vinos, pero poco más.
Entonces, en los años ochenta, un grupo de personas protagonizó lo que posteriormente sería conocido como el milagro de Priorat o la revolución vinícola del Priorat.
No se trataba de aficionados que hubieran tenido suerte por casualidad. Sabían perfectamente lo que hacían cuando buscaban parcelas excepcionales. Conocían la Garnacha y eran conscientes de su valor.
Álvaro Palacios procedía de una familia de bodegueros riojanos, y en Rioja la Garnacha nunca ha sido precisamente una variedad secundaria. Carlos Pastrana, René Barbier y José Luis Pérez también eran profesionales preparados y conocedores del mundo del vino.
Eligieron deliberadamente parcelas con viñas viejas y apostaron por rendimientos extremadamente bajos, entre otros principios de trabajo.
Por supuesto, también ayudó lo que ya he mencionado: Priorat ocupa una posición geográfica y cultural bastante particular. Franceses, catalanes y españoles pueden considerarlo, de distintas maneras, un territorio cercano y familiar.
Por eso, los franceses acogieron los vinos de Priorat casi como propios, reconocieron rápidamente su calidad y contribuyeron a que sus precios y puntuaciones se dispararan en cuestión de pocos años.
Vinos como L’Ermita, Clos Martinet, Clos Erasmus y Clos Mogador rompieron el dominio de Rioja y Ribera del Duero y entraron en el selecto grupo de las grandes estrellas del vino mundial, prácticamente sin tener que esperar su turno.
Claro que la historia de España tiene sus propias peculiaridades.
Aquí no siempre resulta fácil hablar de grandes revelaciones o revoluciones. La Garnacha, por ejemplo, lleva siendo una supuesta revelación más de veinte años. Incluso después de los extraordinarios éxitos de Priorat, todavía hay quienes hablan de esta variedad como si fuera una promesa de futuro, casi una curiosidad exótica de producción local.
En países con una mentalidad comercial más dinámica, como Estados Unidos, probablemente veinte años habrían sido más que suficientes para convertir la Garnacha en un clásico reconocido.

El carácter de la Garnacha y su papel en los coupages
La Garnacha admite muchas interpretaciones.
Para bastantes personas, entre las que me incluyo, es una variedad sorprendentemente difícil de identificar. No siempre soy capaz de reconocerla a ciegas ni de describir con precisión sus características organolépticas.
Esa personalidad escurridiza puede considerarse una virtud, aunque en ocasiones también dificulta su comprensión y su promoción.
No es casualidad que la Garnacha se utilice con frecuencia en coupages, acompañando a variedades como Syrah, Monastrell, Cabernet Sauvignon o Tempranillo.
Los motivos cambian según la región, al igual que los resultados que se buscan.
En Rioja, por ejemplo, se elaboran algunos vinos de Garnacha al cien por cien, aunque es más habitual encontrarla en ensamblajes con Tempranillo.
En el célebre Château de Beaucastel, en el valle del Ródano, Jacques Perrin trabajaba con trece variedades de uva, mientras que la Garnacha ocupaba aproximadamente el 30 % de la superficie de viñedo.
En Australia, la Grenache fue en otro tiempo la variedad más extendida, pero posteriormente perdió buena parte de su protagonismo frente a la Shiraz y la Cabernet Sauvignon.
Grandes vinos de Garnacha y puntuaciones de la crítica
Al mismo tiempo, resulta absolutamente evidente que con Garnacha se han elaborado, y se siguen elaborando, vinos monovarietales extraordinarios.
Cuando asume el papel protagonista, esta variedad puede mostrar todo su esplendor.
Álvaro Palacios llegó a señalar Château Rayas como su vino favorito y, desde su punto de vista, incluso como el mejor vino del mundo. Preferiblemente, de la añada 2000.
Château Rayas procede de Châteauneuf-du-Pape, donde la familia Reynaud elabora un vino excepcional a partir de Garnacha en una finca de unas trece hectáreas.
Según cuenta la historia, el negocio familiar nació a raíz de un desafortunado episodio personal. En 1880, Albert Reynaud, que ejercía como notario, perdió el oído y se vio obligado a cambiar de profesión. Así que compró un viñedo.
Los aficionados al vino saben que, mucho antes de que Burdeos consolidara su liderazgo, los grandes vinos del sur de Francia – Hermitage, Côte-Rôtie, Gigondas o Châteauneuf-du-Pape, entre otros – gozaban de una reputación excepcional.
La Monastrell, la Syrah y la Garnacha figuran entre las variedades protagonistas de estos vinos.
Por eso no resulta extraño que Robert Parker, cuya influencia contribuyó decisivamente al prestigio internacional de los vinos de Burdeos, también se declarara admirador de los vinos del valle del Ródano y destacara en numerosas ocasiones el enorme potencial de la Garnacha española.
En 2009 incluso realizó una visita especial a España. Hasta entonces, según se contaba, solo había estado una vez en el país durante sus treinta años de carrera.
En aquella ocasión participó en una cata especial de Garnacha durante el congreso Wine Future.
Y tampoco debemos olvidar sus célebres puntuaciones de 100 puntos.
Los vinos elaborados principalmente con Tempranillo han recibido en numerosas ocasiones la máxima calificación: Artadi en 2004, Benjamín Romeo en 2004 y 2005, Ramírez de Ganuza en 2004, Numanthia en 2004, Pingus en 2004 y 2012, y Vega Sicilia en 1962, entre otros.
Pero la Garnacha tampoco se queda atrás.
Ahí están L’Ermita de 2013, la Garnacha de larga crianza de Arrels del Priorat, Alto Moncayo de Aragón en dos ocasiones o Clos Erasmus de Priorat.
Además, Contador, el vino de Benjamín Romeo – un viticultor que lamentablemente falleció en 2026 –, es también un coupage en el que participa la Garnacha.
Podemos añadir los recientes y sensacionales vinos de 100 puntos Rumbo al Norte 2016 y 2021, elaborados con Garnacha de Gredos por Comando G, así como Tumba del Rey Moro 2023, del mismo proyecto.
Álvaro Palacios también ha elaborado una Garnacha extraordinaria en Rioja: Quiñón de Valmira 2023.
Y, por supuesto, queda Priorat: Clos Erasmus 2004, 2005, 2013 y 2020, Les Manyes 2024 y Nit de Nin Mas d’en Caçador 2020.
Con frecuencia hablamos de vinos que no están elaborados íntegramente con Garnacha, pero en los que esta variedad siempre desempeña un papel protagonista o, al menos, especialmente importante.
La Garnacha fuera de España
La Garnacha tiene otra ventaja frente al Tempranillo: es una variedad verdaderamente internacional, mientras que el Tempranillo sigue estando mucho más vinculado a España.
Además de los grandes Grenache del valle del Ródano, encontramos vinos extraordinarios en Estados Unidos, por ejemplo, en proyectos relacionados con John Alban y Sine Qua Non, y también en Australia, donde bodegas como Torbreck han demostrado todo el potencial de esta uva.

La nueva Garnacha: estilos, productores y perspectivas
Hablemos ahora de las tendencias actuales y, sobre todo, de dónde podemos encontrar algunas de las mejores Garnachas.
El estilo tradicional de los grandes vinos de Rioja y Ribera del Duero, caracterizado por una fruta potente y aromas de chocolate, tiene hoy un interesante contrapunto en el nuevo estilo de Garnacha.
Quizá esta variedad termine ocupando parte del espacio que actualmente asociamos con la Pinot Noir, una uva que, en cualquier caso, tiene pocas posibilidades de extenderse ampliamente por España.
La Garnacha podría convertirse en la elección de quienes buscan sutileza, complejidad, matices difíciles de descifrar y aromas que se van revelando poco a poco.
Las nuevas generaciones de familias con una larga tradición vinícola ya están trabajando activamente con esta variedad.
René Barbier III y la familia Balaguer crearon el célebre Ca del Viudes en Priorat.
Daniel Jiménez-Landi abandonó la bodega familiar en 2012 y comenzó a participar en Comando G, un proyecto dedicado a investigar y experimentar con la Garnacha.
En Aragón destacaría Fagus, de Bodegas Aragonesas, y Clos de Baltasar, de Bodegas San Alejandro.
Esta última bodega ha obtenido repetidamente medallas de oro y plata en el concurso internacional Grenaches du Monde.
Se trata de un certamen importante, con numerosos participantes. En muchas ediciones se conceden más de sesenta medallas de oro.
Los productores franceses y españoles suelen estar entre los principales protagonistas, pero también participan bodegas italianas, especialmente de Cerdeña, australianas y de otros países.
Los vinos de Toledo, Madrid, Cariñena, Campo de Borja, Navarra y Montsant también ofrecen perspectivas muy prometedoras.
En estas zonas ya se encuentran vinos con una relación calidad-precio sorprendente. Os invito a seguir de cerca la aparición de nuevas estrellas de la Garnacha en estas regiones.
Estoy convencido de que no tardarán en llegar.
Alto Moncayo y la Garnacha de Aragón
Por supuesto, no podemos dejar de hablar de Alto Moncayo.
En este proyecto participan Bodegas Borsao, de Campo de Borja, Jorge Ordóñez, Dan Philips y el enólogo Chris Ringland.
El australiano Chris Ringland consiguió algo extraordinario por tercera vez en su brillante carrera.
Después de sus propios y celebrados Shiraz y del proyecto El Nido, que convirtió la Monastrell del Levante español en una variedad de prestigio internacional, llegó el turno de la Garnacha.
Ringland creó Alto Moncayo, cuyos vinos de las añadas 2007 y 2009 recibieron 100 puntos de Parker.
Gredos: el territorio de la Garnacha moderna
Quizá la zona más conocida actualmente por sus grandes Garnachas sea Gredos.
Además del ya mencionado Comando G, existen muchos otros proyectos que merecen nuestra atención.
Los precios de los vinos de Comando G alcanzan cifras de tres dígitos cada vez con mayor facilidad. Sin embargo, las excelentes Garnachas de Soto Manrique, por ejemplo, siguen siendo bastante más asequibles.
También mencionaría 4 Monos, Bernabeleva y Pegaso, el proyecto vinculado a Telmo Rodríguez.
Son vinos especiales, relativamente ligeros de cuerpo, pero con tal intensidad aromática y tanta energía que esa ligereza se convierte en una virtud, no en un inconveniente.
Merece la pena buscarlos y disfrutarlos ahora.
La Garnacha en Alicante, Murcia y el Levante español
A estas alturas, probablemente algunos lectores se estén preguntando por qué nos hemos alejado tanto de casa.
Al fin y al cabo, estas notas gastronómicas se centran principalmente en nuestra zona y en los aspectos más interesantes de la cultura del vino y la gastronomía local.
Y Aragón, Priorat y Gredos quedan bastante lejos de nuestra costa mediterránea.
En efecto, la Garnacha no es una de las variedades dominantes en el Levante español.
En nuestro artículo sobre el estilo sureño de los vinos españoles y en el dedicado a la Monastrell, ya hablamos de las principales variedades del Mediterráneo: Monastrell, Moscatel, Garnacha Tintorera, Giró y Bobal, entre otras.
Sin embargo, también tenemos Garnacha por aquí, y bastante buena.
Por ejemplo, Casa Castillo elabora El Molar.
Y en la histórica Bodega Castaño encontramos GMS, elaborado con la conocida combinación de Garnacha, Monastrell y Syrah, un ensamblaje que prácticamente se ha convertido en una categoría clásica por derecho propio.

Bullas: un nuevo territorio para la Garnacha
Y ahora parece que nuestra Garnacha mediterránea está empezando a desarrollar incluso un territorio propio dentro de la D.O. Bullas.
Por cierto, merece la pena visitar Bullas por al menos tres motivos.
En primer lugar, es una zona singular de altitud, con paisajes, gastronomía, historia y cultura propios.
La tradición vitivinícola de este territorio es sorprendentemente antigua y se remonta a miles de años. Por estas tierras pasaron los fenicios y los romanos.
Según cuenta una leyenda local, en el siglo XIII los templarios contribuyeron a extender todavía más la afición por el vino, animando a la población a beberlo en lugar de agua, que por entonces se consideraba poco segura.
El segundo motivo para visitar Bullas es su excelente Museo del Vino, una de esas sorpresas que uno no espera encontrar en un lugar como este.
Y el tercero, naturalmente, es el propio vino.
Los vinos de Bullas tienen una personalidad muy particular. Y parece que, además de la Monastrell, los viticultores locales están empezando a conseguir resultados realmente interesantes con la Garnacha.
Casi al mismo tiempo, en 2015 y 2016, la violonchelista madrileña Julia Casado y la familia Saura comenzaron a trabajar con viñedos de Garnacha en la zona de Bullas.
Hoy, además de sus vinos de Monastrell, sus respectivas gamas incluyen referencias emblemáticas elaboradas con Garnacha: Cauro Ventum y Raigón, de Bodega Saura, y El Ninja de las Uvas, de Vinos de Sur Salvaje, el proyecto de Julia Casado.
Si añadimos la Garnacha del proyecto Paraísos Perdidos, especialmente su vino Vida Salvaje, resulta difícil pensar que todo esto sea una simple coincidencia.
Las zonas altas, secas y cálidas de Bullas y Caravaca de la Cruz podrían convertirse en otro territorio de referencia para la Garnacha, junto a las regiones de las que hemos hablado a lo largo de este artículo.
Reflexiones finales
Así que ya sabéis: animaos a explorar las zonas montañosas del interior de nuestra región.
Probad los vinos que hemos mencionado, descubrid nuevas bodegas y nuevas expresiones de la Garnacha, dejaos contagiar por esta pequeña fiebre enológica y uníos al creciente grupo de aficionados a la variedad.
Todavía queda muchísimo por descubrir, y el camino promete ser de lo más interesante.
FAQ: preguntas frecuentes sobre la Garnacha en España
¿La Garnacha y la Grenache son la misma variedad?
Sí. Garnacha es el nombre utilizado en España y Grenache es su denominación francesa. Se trata de la misma variedad de uva tinta, cultivada también en otros países productores de vino, como Estados Unidos y Australia.
¿Por qué es tan importante Priorat en la historia de la Garnacha?
Durante los años ochenta, un grupo de viticultores de Priorat apostó por las viñas viejas, los rendimientos bajos y las parcelas de gran personalidad. Sus vinos contribuyeron a consolidar el prestigio internacional de la Garnacha y demostraron su capacidad para producir vinos de alta gama.
¿Qué regiones españolas producen Garnachas interesantes?
Dmitry Kesadov destaca Priorat, Gredos, Aragón, Navarra, Montsant y los viñedos de altitud de Bullas, en Murcia. Cada una de estas zonas ofrece una interpretación distinta de la variedad.
¿La Garnacha solo se utiliza para elaborar vinos monovarietales?
No. Con Garnacha se elaboran tanto vinos monovarietales como coupages. Es habitual combinarla con Tempranillo, Syrah, Monastrell y otras variedades tintas, dependiendo de la región y del estilo que busque el productor.
¿Qué vinos de Garnacha merece la pena probar en Murcia?
El autor recomienda descubrir El Molar, de Casa Castillo, GMS, de Castaño, y las nuevas Garnachas de Bullas, especialmente los proyectos de la familia Saura y de Julia Casado.
Última actualización: 20 de octubre de 2026. Este artículo está dedicado a la cultura del vino y dirigido exclusivamente a personas mayores de edad. Consume alcohol con responsabilidad. La información se ofrece con carácter divulgativo y no constituye una oferta comercial.


